jueves, 22 de septiembre de 2016

Farolas y candiles


Era un pasillo largo,

se iluminaba por candiles

y farolas.

Sí,

farolas y candiles a miles

entre las paredes

de un amargo pasillo,

pero ancho

para que pasasen al lado

el orgullo y el olvido.



Nunca se estrechó,

nunca iluminaron menos

las farolas,

nunca se apagaron

los candiles...

nunca llegó el final

pues el paseo era eterno:

nunca iba a acabar

ni a cambiar,

el mundo era un desierto.


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